jueves, 22 de junio de 2017

LA METEO FINDE 23-24-25 JUNIO: SOL Y TODAVÍA CALOR (ALGO MENOS), CON ALGUNA TORMENTA. DOMINGO TARDE GRIS. LUNES LLUVIOSO...

Caminar descalzo tiene muchos beneficios, como bien nos informa a menudo Mark Sissons.
En esta ocasión aprovechamos para caminar descalzos por la inmensa playa de Zarautz al amanecer. Blanca y su inseparable Kilian


LA METEO QUE VIENE: SOLEADO Y TODAVÍA CÁLIDO (PELÍN MENOS), ALGUNA TORMENTA. TARDE DEL DOMINGO GRIS Y ALGO TORMENTOSA. LUNES LLUVIOSO EN TODO ARAGÓN....


Saluti a tutti... ya estamos en verano!

Boletín emitido hoy jueves 22 de junio de 2017 a las 19:40 horas

Hoy jueves 22 junio seguimos con este tiempo veraniego, soleado, caluroso y con alguna tormenta por las tardes en el Pirineo. Esta tarde hemos alcanzado los 30ºC en los más altos valles del Pirineo y los 40ºC en el Valle del Ebro. Temperaturas siempre a la sombra.
La noche se espera mayormente estrellada y cálida. Sólo nubosidad en el Pirineo navarro y aragonés más occidental, sin precipitaciones de interés.

Tendencia para el fin de semana: Los próximos días las máximas en el Pirineo bajarán entre 1 y 2 grados cada día, pero seguirá siendo un fin de semana caluroso, con sus tormentas vespertinas. En el Valle del Ebro bajarán un pelín el sábado y otro poquito más el domingo. La tarde del domingo se espera gris, plomiza, con tormentas que se continuarán de madrugada y que enlazarán con un lunes inestable y lluvioso en centro y norte de Aragón.

Mañana viernes 23 junio: Soleado y todavía caluroso
En Pirineos
 salvo algunas nubes a primera hora en el Pirineo navarro y aragonés más occidental, se espera un día mayormente soleado y cálido, sin apenas vientos o flojos variables y temp cálidas, de 15/28ºC. Iso 0º a 4.000m. Nubosidad de evolución y alguna tormenta ya al final del día, por Guara y la Hoya de Huesca, sin más. Noche posterior estrellada y algo menos cálida.
En Zaragoza se espera un nuevo día soleado y caluroso, sin apenas vientos y con temp previstas de 22/40ºC a la sombra. Noche posterior estrellada y menos cálida que la anterior

Sábado 24 junio: Soleado y cálido. Alguna tormenta al final de la tarde
En Pirineos
 se espera un nuevo día soleado. Un débil frente podría cubrir de nubes el Pirineo navarro y aragonés más occidental, respetando los cielos en el central y oriental aragonés (sol en Sobrarbe). Temp cálidas, bajando 1 o 2 grados y esperándose en los valles altos temp de 13/27ºC. Iso 0º a 3.800m. Vientos flojos del sur o SW. Sí que podrían formarse tormentas al final de la tarde en el Pirineo oriental aragonés y en el catalán.
En Zaragoza bajarán las temperaturas 1 o 2 grados, pero seguirá el ambiente caluroso, en un día soleado y con temp de 20/38ºC, sin apenas vientos. Posibilidad de tormentas al final de la tarde en el centro y Este de la comunidad.

Madrugada posterior tranquila y quizás un par de grados más fresca que la anterior

Domingo 25 junio: Mañana soleada. Progresivo aumento de la nubosidad por la tarde. Tarde gris y tormentosa
En Pirineos cielos azules al amanecer. Tras el mediodía, irán llegando por el sur de Aragón nubes medias y altas, hasta quedar una tarde gris, con formación de tormentas ya desde media tarde. Temperaturas todavía cálidas, esperándose en los valles mínimas y máximas de 11/24ºC. Iso 0º a 3.900m y vientos flojos del SW. Tarde tormentosa, pudiendo continuarse durante la madrugada.
En Zaragoza cielos despejados al amanecer, pero que se irán cubriendo ya al mediodía desde el sur con nubes medias y altas, espesándose progresivamente y quedándose una tarde gris y plomiza, con posibilidad de tormentas dispersas. Ambiente todavía cálido, con temp previstas de 19/36ºC.
Las tormentas podrían continuarse durante la noche posterior.

Tendencia posterior: Lunes inestable y lluvioso. Refrescará a partir del miércoles
La madrugada del domingo al lunes podrían continuarse las tormentas en Aragón y Pirineos y enlazarse con un lunes 26 inestable y tormentoso en todo Aragón y Pirineos, ya desde la mañana y continuándose por la tarde.
Este próximo lunes, pues, pinta inestable y lluvioso en todo el norte y centro de Aragón. Paraguas en ciudad y actividades de montaña por los valles y sendas, sin compromiso en actividades de alta montaña. Los cielos grises y las tormentas harán bajar las máximas entre 2 y 4 grados en el Valle del Ebro, suavizando un poco este calor. Máximas previstas de 24ºC en el Pirineo y de 32ºC en el Valle del Ebro.
El martes 27 todavía sería un día de transición, con cielos más despejados en el Valle del Ebro, pero que podrían seguir muy nubosos y con lluvias en el Pirineo. Las máximas bajarán 5 o 6 grados en el Pirineo y 1 o 2 en el Valle del  Ebro.

El descenso notable y definitivo de las temperaturas llegaría por fin el miércoles 28, al rolar por fin a N-NW (cierzo en el Ebro), bajando la iso 0º a 3.000m. Día con lluvias en el Pirineo, especialmente en navarro, aragonés occidental y vertiente norte, al venir el frente del Atlántico, del NW.

A confirmar en el próximo boletín, que se intentará enviar durante la tarde del lunes

Y todo esto les cuento hoy, en la parte final de nuestra semana de vacaciones.
Qué bonito es el norte... Cantabria, País Vasco y Navarra.
Lástima esta ola de calor, que no han dejado mucha tregua a los chuchines.
Algunas fotos de estas maravillas del norte próximamente en el blog.

¡Feliz fin de semana a tutti!

Jorge García-Dihinx Villanova
Pediatra Hospital San Jorge de Huesca, que no meteorólogo



Este sábado 24 junio, el IX Gran Trail del Sobrarbe
Con las tres pruebas:
El Gran Trail, de Aínsa a Bielsa (71 km y 4.077 m de desnivel)
La Maratón, de Lafortunada a Bielsa (46 km y 3.600 m de desnivel)
y el Trail, de Plan y a Bielsa (22 km y 1.555 m de desnivel)

Meteo prevista: Día soleado y cálido, con temperaturas en Plan de 14/28ºC y pocos vientos.
Alguna tormenta al final de la tarde, pero mayormente soleado en las horas de la carrera
Hidratarse bien en los avituallamientos.

Nosotros tenemos encuentro familiar en el Valle de Tena y esta vez no podremos estar en esta bella carrera que disfrutamos el año pasado
Mucha suerte a todos los corredores!!


Os dejo el vídeo que hice de la Maratón de Aínsa a Plan el año pasado


lunes, 19 de junio de 2017

De vacaciones por el norte... Zarautz en junio

 Así nos recibió ayer Zarautz, tras aparcar nuestra autocaravana en el Gran Camping Zarautz


De vacaciones  por el norte... Zarautz

Isaba-Belagua-Zarautz

17 junio a ...

Tras 2 días de montaña por Isaba-Exkaurre y Larra-Belagua, ayer domingo nos vinimos a Zarautz, justo para llegar con la puesta de sol mientras colocábamos nuestra autocaravana en el Gran Camping Zarautz.

El Wifi aquí es un poco pobre y, estando de vacaciones, hoy no habrá Meteo de esta semana en el que el calor parece que no tiene fin...

Se intentará enviar una Meteo el jueves tarde-noche o, como muy tarde, durante la mañana del viernes.

Feliz semana a tutti!

Jorge García-Dihinx




 La bajada hacia la playa desde el Gran Camping Zarautz nos regala siempre unas vistas fantásticas con el ratón de Getaria



 Un grupo se asoma a ver la puesta de sol


Primera visita a la playa de Zarautz este año para Tuca y Kilian, bien temprano, antes de que abran la playa


Paseo por la mañana por la playa con marea baja


Tras 2 días de mucho tute por Isaba y Belagua, los cuchines hoy sólo quieren estar tumbados y relajados, verdad Tuca?


 Bonitas líneas en Zarautz, esta mañana con suave off shore


De vuelta al camping tras un paseo matinal y un café en Zarautz

martes, 13 de junio de 2017

CARRERA POR MONTAÑA PEÑA CANCIÁS. Calor y sufrimiento en Fiscal... 11 junio 2017

Llegando a la antecima de Peña Canciás
Aunque sonría en la foto, estaba sufriendo de lo lindo. Jaja
Foto cortesía de Ramón Ferrer (Monrasín) como casi todas las que salen en esta entrada. Gracias Ramón!


XIV Carrera por montaña Peña Canciás

Calor y sufrimiento en Fiscal

Distancia: 27 km
Desnivel: 1.450 m


¿Así que eran 27 km y 1.450 metros?

¿Y yo de dónde me saqué que eran 23 km y 1.300 m? Jaja... así me fue, que se me hizo larguísima y lo pagué por listo.

Esta era mi primera participación en esta bonita carrera y, por una razón inexplicable, pensaba que era más corta y fácil. Pero no era tan cortita. Y toda la segunda mitad de la carrera, sufrí.
Me imaginaba que iba a ser algo como la Ossan, en la que acabé muy bien y que corrí sin apenas haber salido a entrenar en esas fecha de abril, en que todavía esquiábamos.

Pero ni la carrera fue tan corta ni fue tan fácil para mí. Fue dura.


Con mi amigo Raúl Concheso antes de la salida, apretando las piernas!


El recorrido está muy bien diseñado, pues recorre la zona norte y oeste de la montaña por la mañana, a la sombra y en zona fresca. Luego vuelve a la izquierda por su cara norte, en terreno muy verde y muy agradable, por sendas muy buenas para correr.
Por fin sube al sur hacia la cima por terreno abierto y luego emprende el regreso por la cara sur. El viento de la cota alta se agradece. Lo peor son los últimos km, que se dan con todo el sol del mediodía. Y más para mí, que pensaba que terminaría en el 23 km y aún me quedaban 4 km más!

Salvo unos primeros 10 km dignos, el resto de la carrera no fui fino, aunque mi 19ª puesto absoluto (de cerca de 80 corredores) y 5º puesto en la categoría de Veterano tampoco están mal.

Breve crónica:

Empecé alegre, en cabeza de pelotón, por las calles de Fiscal. Correr por llano y asfalto, aunque sólo sea un rato, es muy agradable, pues con las piernas frescas puedes hacer zancada larga, elegante, como los que hacen una media maratón de ciudad.
Otros años había luego una pista, que a mí me habría venido muy bien, pues si es relativamente llana puedes mantener una zancada de maratón, muy rodadora.
Pero este año han creado una senda para darle un ambiente más de carrera de montaña y, aunque añadía km y desnivel, era más variada y menos monótona. En ese terreno yo iba peor, pero seguí manteniendo el tipo.




Al poco de empezar la pista inclinada que luego pasaría a senda, dejé que un grupo de 8 corredores me pasara y se fuera alejando. Tampoco quería quemarme demasiado pronto. Además me extrañaba estar entre los 10 primeros para lo poco que había entrenado.

Así que dejé perderse a este grupo y tampoco vi a nadie detrás de mí, de manera que durante 1 hora corrí a solas, a ritmo moderado, por zona de sombra. Nadie delante ni detrás.
Pensaba que así iba a ser toda la carrera porque, en principio, el ritmo que llevaba no era demasiado alto y, sin las cosas no cambiaban, podría mantenerlo. No pensaba coger a los de delante salvo que alguno pinchara y tampoco me imaginaba que me cogieran los que en tan poco rato ya no veía detrás de mí.
Cuán equivocado estaba...





Os dejo este vídeo de Rafael Cored, en el que salgo en el minuto 1:25", cuando iba en 11º posición. Detrás aparece mi amigo Raúl Concheso, que precisamente terminó en el puesto 11º. Yo perdería 8 posiciones para terminar en el puesto 19.


Pero a partir del km 10 empecé a sentirme menos vivo. Con una sensación mala en el cuerpo. No me veía en el espejo pero me sentía como cuando te dicen que tienes mala cara, pálida.
¿Estaría pasada la nata líquida del desayuno? La habíamos dejado abierta en la nevera antes de irnos una semana a Benicassim. Ummm... Igual tendía que no haberme fiado y abrir una nueva?

¿Me habría pasado en la cantidad de desayuno y luego bebiendo demasiada agua en casa esa mañana? Notaba el estómago lleno de líquido dando botes en las pequeñas bajadas.

El tema es que me giro y empiezo a ver a corredores que se van acercando.

Mi ritmo va bajando. Subo andando, pues la pendiente aumenta. No estoy para correr.
Me alcanza mi amigo Raúl Cocheso y le digo que siga, que hace un rato que no estoy fino.

Claro, tampoco he entrenado mucho esta temporada, porque el esquí terminó hace poco.
Pero pienso...
Qué raro, si en la Ossan me encontré bien en toda la carrera, incluso entrando en meta...
Algo no era normal. Mi ritmo bajaba poco a poco y mi pulso iba más rápido.

Al poco me pasan las dos primeras chicas, primero Pilar Prades y más tarde Berta Pérez.

Sigo subiendo y veo que voy a peor.
Y no es un tema de piernas sino de no poder subir. Como si estuviera enfermo.

Tampoco era un tema de combustible.
Pensaba (siendo que la carrera iba a ser "cortita, ja, ja, infeliz) no comer en toda la carrera, como hice sin problemas en la Ossan, en la que no comí nada hasta las 3 de la tarde, ni siquiera en el avituallamiento de meta. Y me encontré de maravilla.

Pero por si acaso, viendo que iba a peor, fui cogiendo algún trozo de plátano en los avituallamientos. Pero ese tampoco debía ser el problema, porque no acababa de arrancar.

Así las cosas, fui dejando pasar a los corredores que me daban alcance, manteniendo el tipo hasta llegar a la roca que protege la antecima y donde habían puesto una cuerda fija.




Ahí, estratégicamente situado, estaba Ramón Ferrer "Monrasin", con su cámara.
Me esforcé y sonreí en este terreno, para no parecer un moribundo, jaja. Al llegar a dicha ante-cima, apenas pude trotar al avituallamiento tras ese sobre-esfuerzo.

Buff...
Pienso.
Este es el punto de no retorno. Si sigo  ya es para terminar la carrera.
Va a tocar sufrir si no cambia la cosa.


Bajo la cara sur detrás de varios corredores, pero sin darles alcance, pues mi ritmo es de supervivencia. Poco más puedo hacer. De momento, sólo sufrir.

Luego toca un suave llaneo con alguna subida a un último collado antes de la bajada final.

Sigo bajando, manteniendo el tipo, pero sin las alegrías de una carrera en la que estuviera normal. Recordaba lo bien que había bajado en la Ossan, cuando sólo llevaba 1 semana corriendo, y no podía creer que me estuviera arrastrando. En la Ossan bajé volando.






La parte final para mí fue la peor, pues el calor subía y nosotros bajábamos a cotas cada vez más calurosas.
Miraba el gps del reloj y veía los km, 19, 20, 21...

Ya no queda nada. Eran 23 o 24 km, no?

Pues no. Eran 27, imbécil.

Pero yo no lo sabía.
En eso que cuando el gps marcaba el km 24,5 y pensaba que ya llegábamos a meta, aparecemos en un prado de paja inmenso, bajo un sol de suplicio, con una pista donde un cartel nos informa: Fiscal 2,5 km...
Comorrrr???

Veo a lo lejos cómo sufren los corredores en esa pista al sol, llana, interminable. El termómetro superaba con creces los 30ºC. No tenía agua (y como no había cogido sales tampoco había bebido mucho).

Así que, nada, a sufrir 2,5 km más y a aguantar estoicamente con un trote digno sin desmayarse.

Qué manera de sufrir...
Cualquier leve repecho me hacía subir de pulsaciones de una forma horrible...

Pensaba, esto no puede ser bueno para el corazón.

O esto es un "día malo" por algún virus estomacal o sufrir así más veces en futuras carreras no tiene mucho sentido, pensaba mientras me arrastraba con mi humilde trotecillo.

A las 3 h 45' entro en meta (en la salida pensaba que era tan corta que, como en la Boca del Infierno, de similar distancia y desnivel, podría bajar de las 3 horas... qué iluso!).

Entro corriendo en meta, pero estoy muerto y sólo puedo beber agua y sentarme a descansar. Para mí las últimas 2 horas habían sido muy duras física y mentalmente.


A la derecha, foto de Instagram que me hice con Ignacio Vidal un rato después de terminar la carrera



Me siento a charlar con Raúl Concheso, que ha quedado 3º veterano (enhorabuena!).
En otras ocasiones había quedado delante de él, pero hoy se ha ganado él el podio.
Le cuento lo de mi sufrimiento y le pregunto si él también ha sufrido.

Me dice que no. Que él en las carreras no viene a sufrir. Que va corriendo pasándoselo bien.
Increíble, pienso...

Le digo: O algo me ha pasado o si va a ser así siempre tendré que retirarme de esto de las carreras, jaja.

Me cuenta que el corre siempre dentro de su zona de confort.
Confort?
Si no ha habido confort desde el km 10!

Pero a qué pulsaciones corres?
Me responde que ni, idea, que por sensaciones.
Que en reposo él tiene 37 pulsaciones...

Eres un privilegiado, le respondo.
Yo ya estoy más que contento con mis 47 pulsaciones en reposo. Pero lo tuyo es un don.
Poder correr y disfrutar, sin sufrir. Eso sí que está bien, pienso.

Y en el futuro?
Sufrir más o nunca más?

Tendré que ver qué hago, porque después de leer tanto sobre los beneficios y/o los perjuicios del exceso en el deporte y de cómo hagamos ese deporte, sé que lo que hoy he hecho no es nada saludable para mi corazón.

Pienso en Phidipides, el griego que se desplomó al anunciar la victoria y pienso en otros "expertos corredores", algunos de ellos autores de célebres libros de correr, que han fallecido con la "Cardiopatía de Phidipides", por tanto estress continuado a su corazón (1, 2, 3, 4).


Es esto bueno para mí?

En esos momentos pensaba: Quizás lo mejor sea hacer montaña con mis amigos, con Blanca, con Tuca, con Kilian, con los que me lo paso bien y nunca sufro.
Este año he disfrutado muchísimo en todas las salidas de esquí de montaña, sin sufrir, aunque fueran largas y con mucho desnivel.
Con esta alimentación LCHF podía hacer salidas largas sin necesidad de comer nada y me sentía fantástico.

Alimentación Baja en Carbohidratos y Alta en Grasas (LCHF)

Esta saludable alimentación la empecé en julio, pero no fue esta después del Trail del Aneto (por eso de la keto-adaptación de 2-3 semanas) que no la hice del todo.

Un mes después de hacer una LCHF de verdad, conseguía un 2º puesto veterano en la Trail del Valle de Tena, encontrándome muy bien. 
También disfruté en invierno en las carrera de esquí de montaña del Club Pirineos en el Balneario de Panticosa y en las dos jornadas de la Altitoy en Luz Saint Sauveur.

Y en la de Ossan a finales de abril, sin apenas haber entrenado, me sentí muy bien. Aunque era más corta y no hizo este calor.

Pero esto no ha sido disfrutar, por lo menos a partir del km 10.
Ha sido sufrir.



El calor lo fue para todos

Sé que ha hecho mucho calor y que ha habido varios abandonos y gente que también ha pinchado en la segunda mitad. Pero esa sensación de estar como enfermo, sin fuerzas, no había sido nada agradable.

Hay que pensar en lo que queda de verano y en la vida y la salud global...

Son unas pequeñas reflexiones sobre el futuro, a mis 46 años.

Aun después de escribir estas líneas, tengo un bello recuerdo de esta carrera, por cierto muy bien organizada y muy bien marcada. Enhorabuena a toda la organización.

El año que viene, si vengo, quizás me lo tome de forma más relajada y aproveche para hacer fotos y un bonito vídeo corriendo a mitad de pelotón, sin sufrir, jaja.

Al final, a pesar de sentir que corría tan lento, aún logré un digno 19º puesto absoluto y 5º en veteranos. Mejor de lo que me había parecido al entrar en meta.
Pero estando bien creo que fácilmente podría haber recortado 20 minutos al tiempo que hice.
Habrá mejores días.

Gracia a Ramón Ferrer "Monrasin" por todas estas fotos que nos hiciste y que copan esta entrada del blog.

Gracias al Ayuntamiento de Fiscal y a todos los voluntarios que habéis hecho posible esta bella carrera por montaña a Peña Canciás!

Jorge García-Dihinx



Os dejo las fotos de los podios, también cortesía de Monrasin

 Podio veterano femenino:

Pilar Prades 
Cuca Panedas


  Podio veterano masculino:

Oscar Plasín
Jesús Bravo
Raúl Concheso


Podio absoluto femenino:

Pilar Prades
Berta Pérez
Orosia Juanín 


 Podio absoluto masculino:

Ángel Prado
Diego Sorribas
Barry Barnard


Os dejo aquí las clasificaciones.
Para verlas mejor, pinchar en la web oficial:




sábado, 10 de junio de 2017

Re-visitando Sallent de Gállego, paseo vespertino por sus praderas



Visitando Sallent de Gállego, paseo vespertino por sus praderas

sábado 10 de junio 2017

Aprovechando un hueco en el trabajo de Blanca en Sallent, en plenas Fiestas de las Brujas, nos escapamos con Tuca y Kilian para un breve paseo por la tarde.

No he traído la cámara pero consigo hacer algunas fotos con el móvil.

Cada vez que volvemos nos damos cuenta de cuánto nos gusta Sallent y todo lo que lo rodea.

Pronto estaremos de vuelta a vivir aquí, por lo menos para disfrutar de los meses de julio y agosto seguidos.

Pronto contigo Sallent

Jorge García-Dihinx




Esta zona de prados justo encima de Sallent les encanta a Tuca y Kilian



 En junio la vegetación sube alta y apenas ves tus pies al caminar por las praderas.
Todo está lleno de verde y frondoso


 Blanca, con Kilian y Tuca, en el paseo vespertino



 Mirando al fondo vemos las praderas encima de Sallent y reparamos en una ruta directa al Zerrez.
Aunque lo que se ve quizás sea la antecima, llamada Punta Galabrosa (2.714 m). Detrás estará el Zerrez (2.878 m), cuyos últimos metros son más escarpados.
Sería una buena directa desde el pueblo, tirando de bastones al ser tan inclinada la ruta, salvando más de 1.500m de desnivel.
Igual un día de estos la probamos, verdad Tuca y Kilian?
Blanca, te apuntas?


Antes de volver, un último baño para los chuchines, estos días de calor.
Tuca, buscando su palo en el agua


Una mariquita nos despide volviendo del paseo.

Hasta muy pronto Sallent

Jorge

lunes, 5 de junio de 2017

LA COMIDA MODERNA NOS TRAJO TODAS LAS ENFERMEDADES MODERNAS (PARTE 1)




LA COMIDA MODERNA NOS TRAJO TODAS LAS ENFERMEDADES MODERNAS...  (PARTE 1)

y no fueron las grasas ni el colesterol.
Fue... (la respuesta completa en la Parte 2)

A día de hoy, la creencia convencional sobre la causa de las enfermedades cardiovasculares sigue culpando al colesterol y a la grasa saturada, a pesar de los numerosos artículos que cada día nos demuestran que la grasa saturada no sólo no es mala para el corazón (1, 2, 3) sino que puede ser incluso beneficiosa, entre otras cosas, por elevar el llamado colesterol bueno (HDL), cardioprotector (4, 5, 6).

Varios investigadores han demostrado que las Guías Nutricionales de la pirámide nutricional impuesta por el gobierno de los EEUU en 1.977 (en la que se recomendaba reducir la ingesta de grasa saturada en la dieta) se establecieron sin que hubiera estudios científicos que la apoyaran (7)






En esta conferencia de una hora, el Dr. Jason Fung nos explica con detalle la crucial relación entre la alimentación moderna (comida procesada, azúcares y harinas) y el desarrollo de las enfermedades modernas que nos acosan hoy en día: Enfermedad cardiovascular(infartos de miocardio, infartos cerebrales), hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad, dislipidemia aterogénica, cáncer, Alzheimer, etc.


En este aspecto, el cardiólogo británico Aseem Malhotra opina lo siguiente:

"Una mala alimentación contribuye más a padecer enfermedades que la suma del sedentarismo, el tabaquismo y el alcoholismo juntos".




El Dr. Jason Fung nos va a explicar cómo los elevados niveles de insulina, estimulados por una alimentación alta en carbohidratos refinados (harinas, cereales, dulces, bebidas azucaradas, zumos) y  perpetuados por la resistencia a la insulina en el hígado (favorecida por las altas ingestas de fructosa en todos los azúcares añadidos y refrescos), favorecen la generación del Síndrome Metabólico y todas sus comorbilidades:

1. Obesidad visceral abdominal (Aumento del Perímetro abdominal)
2. Aumento de los Triglicéridos
3. Descenso del Colesterol HDL
4. Hipertensión
5. Diabetes tipo 2
6. Hígado graso no alcohólico

El jugador principal en el origen de todos estos problemas es la insulina, concretamente los elevados niveles de insulina en la sangre. En la segunda parte de esta entrada (que se publicará más adelante) se explicarán los mecanismos mediantes los que estos niveles elevados de insulina (tóxicos) contribuyen de forma directa a todas estas enfermedades modernas que hoy comentamos.





Las enfermedades que aparecieron como consecuencia de la civilización o de la occidentalización de las poblaciones primitivas

Este llamado Síndrome Metabólico se ha asociado a numerosas enfermedades, asociadas al mundo moderno. No existía hace un siglo y no existía hasta hace pocos años en poblaciones que todavía viven formas de vida tradicionales, sin la invasión del hombre blanco y su estilo de vida.

Si nos vamos atrás en el tiempo, podemos ver que estas enfermedades llamadas "Enfermedades de la civilización o de la occidentalización" de las poblaciones no existían en las poblaciones donde la civilización y la comida moderna no había llegado.

Estas observaciones las han hecho investigadores y misioneros que han visitado dichas tribus. Dichas enfermedades no existían en estas poblaciones donde la comida moderna no había llegado.

Uno de los que pudo comprobar estos hechos fue el Dr. Schweitzer, que estuvo desde
1.913 a 1.965 llevando un hospital en una zona de África que hoy es Gabón. Sus trabajos allí le proporcionaron el Nobel de la Paz en 1.952.



El Dr. Schweitzer se sorprendía de no encontrar estas enfermedades (enfermedad coronaria, cáncer, obesidad, diabetes) en estas poblaciones que todavía vivían aisladas de la llegada de la civilización y que vivían y comían de forma tradicional.
Schweitzer comenta en sus publicaciones (8) que se sorprendió de no encontrar casos de cáncer en estas poblaciones.

Sin embargo, el mismo médico comprobó que, una vez llegaban los blancos, con el tiempo, los nativos tendían a vivir más como los colonizadores blancos y, con el paso de los años, estas enfermedades modernas empezaban a manifestarse también en los nativos.

Los médicos no sabían exactamente qué parte de la occidentalización de las tribus era lo que favorecía el desarrollo de estas enfermedades modernas. Sin embargo veían que esto ocurría en todas las poblaciones primitivas que habían ido siendo "civilizadas", tanto en África, como en los aborígenes de Australia, como en los esquimales del norte de Canadá.



Si miramos los datos de las poblaciones primitivas en América y Canadá (en el Indian Records of the Bureau of Indian Affairs [BIA]).
 Mirando los datos demográficos de 1.910 podemos comprobar que prácticamente no existía el cáncer en la población india primitiva en América. Textualmente se podía leer "la enfermedad maligna (cáncer), si acaso existía, debía de ser extremadamente rara".

Y en esos años, la esperanza de vida en estas poblaciones era igual o superior a la del hombre blanco. Es decir, no estaban muriéndose a edades tempranas por enfermedades infecciosas. Vivían los mismos años, pero no morían de enfermedades cardiovasculares, como enfermedad coronaria por ateroesclerosis.
En esa fecha (1.910) de 115.000 americanos nativos, sólo están documentados 29 casos de tumores malignos. Parece como si el cáncer apenas existiera en estas poblaciones.



En 1.952, la Universidad de Queens, en un estudio sobre los esquimales de la población Inuit describía que no habían encontrado ni un caso cáncer en la población de esquimales inuitas.
Era como si esta gente estuviera protegida del cáncer. Los científicos enviaban a gente a investigar a estas poblaciones que, además de no tener cáncer, tampoco tenían diabetes. Entre los años 1950 y 1974 sólo encontraron un caso de diabetes en la ciudad de Upernavik, de 1.800 habitantes.

Los científicos pensaban que esa ausencia de cáncer y de diabetes en la población sería debida a una condición genética especial de estos esquimales.







Los esquimales inuitas

Antes, en 1.902, el Dr. Samuel Hutton convivió con la población Inuit de esquimales en la costa norte de Labrador y también descubrió que las enfermedades occidentales (cáncer, apendicitis, diabetes) eran extremadamente raras en la población. En 11 años no vio ni un solo caso de cáncer entre los esquimales. Observó que los esquimales eran grandes comedores de carne y que ésta era la parte principal y casi completa de su alimentación. Ninguno tenía escorbuto (por falta de vitamina C), a pesar de no comer frutas ni verduras. Sin embargo, en cuanto los esquimales empezaban a comer la comida del hombre blanco colonizador (harinas y azúcar) el escorbuto aparecía y las enfermedades occidentales aparecían.

En su libro Good Calories Bad Calories, Gary Taubes explica cómo la glucosa compite por el mismo receptor que la Vitamina C y el escorbuto es más prevalente cuanto más azúcares consumimos (harinas, azúcar), a menos que aumentemos la ingesta de vitamina C con cítricos.

En estas poblaciones vírgenes, que no padecían cáncer ni diabetes ni otras enfermedades occidentales, en cuanto fueron colonizadas y empezaron a vivir y a comer con la comida occidental (azúcares y harinas), dichas enfermedades se dispararon: la obesidad, el cáncer, la diabetes tipo 2. Algo había en su forma de vivir anterior, comenta el Dr. Fung, que les protegía de estas enfermedades modernas.







Los masai en África

Algo parecido ocurría a miles de kilómetros de los esquimales, en las aldeas de Kenya y Tanzania. Los masais eran tribus africanas donde el hombre blanco todavía no había impuesto su modo de vida y alimentación y allí, de nuevo, no había obesidad ni hipertensión, ni diabetes.

Alimentación casi completamente basada en carne:

Su alimentación era muy poco variada, basada en carne, sangre y leche. Prácticamente no comían verduras ni frutas. No tenían cáncer y tampoco tenían escorbuto por falta de vitamina C. Era algo parecido a lo que ocurría con los esquimales.

Siempre hemos pensado que las frutas y las verduras son tan necesarias y buenas para nosotros y sin embargo, ahí teníamos dos poblaciones (los masai en África y los esquimales en Canadá), separadas por miles de kilómetros, que subsistían básicamente con carne y que no padecían las enfermedades que hoy en día nos invaden.

Pensamos que comer demasiada carne roja puede ser malo para nosotros y sin embargo eso era todo lo que comían estas tribus nativas donde no existía la hipertensión ni la obesidad entres sus habitantes.
Y los esquimales comían casi todo a base de grasa (todo el pescado azul que cogían) y también gozaban de una excelente salud. Y sin embargo se piensa que tanta grasa puede ser mala y que puede obstruir nuestras arterias.



Los tukisenta (Papua Nueva Guinea), comiendo sólo verduras, también sanos

En el otro extremo del espectro tenemos los Tukisenta, en las islas de Papua Nueva Guinea, cuya alimentación estaba casi completamente basada en carbohidratos. El 95% de su fuente de comida eran carbohidratos no refinados, es decir verduras y frutas.
Frente a los esquimales o los masai, cuya dieta estaba basada completamente en carne y que no comían prácticamente carcohidratos, estas tribus de Nueva Guinea basaban el 95% de su alimentación en carbohidratos.

Y estos también, eran poblaciones muy sanas. Es decir, antes de su occidentalización y colonización por el hombre moderno, no tenían apenas enfermedades. No tenían obesidad, no tenían diabetes, cáncer, etc. Así lo describen los investigadores Trowell y Burkitt en su libro Western Diseases, 1981 ("Enfermedades Occidentales").







Los kitavanos, también en Nueva Guinea, también con carbohidratos. Muy insulin-sensibles


Esta población primitiva en una pequeña isla en la costa oriental de Nueva Guinea, había sido estudiada en los años 90 por su buena salud y ausencia de enfermedad.
Su alimentación se basaba en un 69% en carbohidratos no refinados (verduras, hortalizas, raíces y cocos). Tampoco tenían hipertensión ni obesidad.

Lo curioso es que, a pesar de tomar cerca del 70% de su alimentación a base de carbohidratos, sus niveles de insulina eran bajísimos. Eran muy insulin sensibles.

En las sociedades modernas, como la nuestras, los niveles de insulina y la resistencia a la insulina aumentan con la edad.
Este factor supone el aumento de las enfermedades asociadas al Síndrome Metabólico. Se incrementan la obesidad abdominal y la hipertensión.


Conforme la gente se hace mayor tiene más tripa y tiene la tensión más alta. Y esto ocurre en España y básicamente en todos los países occidentalizados. A mayor edad, aumento progresivo de la resistencia a la insulina. Más insulina almacenando energía en forma de grasa. Más barriga. Menos energía disponible para utilizarla. Más sedentarismo... como consecuencia de "estar engordando" (no como causa!).

Sin embargo, en estas poblaciones "no civilizadas", con la edad no aumentan ni la obesidad ni la tensión arterial. Y esto ocurre porque sus niveles de insulina no aumentan con la edad. Permanecen igual se sensibles a la insulina con 50 años que con 15 años. En este estudio (9) miraron los niveles de insulina en ayunas de 164 habitantes de Kitava con edades de entre 20 y 86 años y los compararon con 472 controles de ciudadanos suecos de entre 24 y 75 años.
En los habitantes de Kitava, donde no existe ni los infartos cerebrales ni la enfermedad cardiaca, tanto su tensión arterial como su índice de masa corporal eran muy bajos.
Los niveles de insulina eran más bajos en todas las edades. Curiosamente, frente al ascenso normal de las cifras de insulina en los suecos por encima de los 50 años, en los habitantes de Kitava las cifras incluso descendían con la edad.
Los autores concluyeron que el estilo de vida y alimentación occidentales eran las principales causas de la generación de la resistencia a la insulina, lo cual lleva a niveles cada día más elevados de insulina. Una hormona que nos almacena grasa (lipogénesis), nos impide quemarla como energía (inhibe la lipolisis) y nos sube la tensión (aumentando la retención de agua y sal a nivel del riñón).


En la gráfica, la caja gris corresponde a los niveles medios de insulina (entre el percentil 10 y el 90) de la población sueca. La media de niveles de insulina de los habitantes de Kitava, además de disminuir con la edad, estaba siempre por debajo del percentil 10 de los suecos. Es decir, que el 90% de los suecos tenían unos niveles de insulina superiores a la media de los habitantes de Kitava.


Aunque tomaban carbohidratos (que elevan la insulina puntualmente tras cada ingesta) tenían niveles muy bajos niveles de insulina. La clave es que no tomaban carbohidratos refinados (no tomaban pan, harinas, azúcares) sino que su fuente de carbohidratos era a base de verduras y hortalizas, con su fibra protectora y su muy baja densidad de carbohidrato por cada 100 g de alimento (1 a 4 g por cada 100 g). Los investigadores vieron que menos del 0.2% de su ingesta calórica provenía de comida occidental como harinas, cereales, alcohol, azúcares.

Este ejemplo nos muestra que realmente no es un tema de tomar pocos carbohidratos. No es el carbohidrato en sí el causante de los niveles altos de insulina, sino su refinamiento. La forma en que lo comemos en la comida actual procesada y refinada (comida industrializada, harinas, pan blanco, azúcares).


Okinawa, otro ejemplo de salud, comiendo carbohidratos (no refinados)

Los habitantes de la isla de Okinawa, en Japón, también tienen una alta ingesta diaria de carbohidratos (el 85%) y tienen una de las mayores esperanzas de vida del mundo. No tienen apenas enfermedades cardiovasculares y su índice de masa corporal (IMC) medio es de 20.4, es decir, que la mayoría son muy delgados. No tienen obesidad a pesar de tomar tantos carbohidratos. Toman muchos carbohidratos a partir de verduras, hortalizas y frutas. Pero no toman apenas azúcar y tampoco harinas ni comidas refinadas o procesadas.






Conclusiones a estos estudios de poblaciones primitivas

Tras observar todos estos estudios hechos en poblaciones primitivas, en las que el estilo de vida y la comida occidental aún no ha llegado vemos un par de ideas.

Por un lado, las personas pueden llevar una vida saludable tanto si comen el 95% de las calorías en forma de carne (grasa y proteína) como si el 95% de estas viene de los carbohidratos.
El hombre tiene una gran flexibilidad metabólica y puede vivir tomando el 95% de su dieta en forma de carne o en forma de carbohidratos.

La clave es que ambas poblaciones mantienen unos niveles muy bajos de insulina en todo momento. La insulina sólo se eleva puntualmente en las ingestas de comidas, disminuyendo luego rápidamente tras las comidas, en lugar de permanecer crónicamente elevada.

Lo que no encontramos en estas poblaciones es la entrada de comida procesada, de alimentos refinados, de harinas y de azúcar. Estos son los alimentos que no encontramos allí: harinas, azúcar, comida procesada y bebidas azucaradas.

El resto de su alimentación, verduras, carnes, pescados, tubérculos, no cambian respecto a lo que también tenemos hoy en día en nuestra mesa.

Este es un punto de comienzo para ver la toxicidad de la alimentación y cómo esta influye en la generación de las enfermedades modernas.



Poblaciones primitivas que se han ido occidentalizando: Qué ha ocurrido luego?

Una forma de comprobar cómo la comida o estilo de vida occidentales puede afectar a la salud de las poblaciones es ver lo que ocurre en poblaciones indígenas que son colonizadas y occidentalizadas, de manera que adoptan progresivamente el estilo de vida y de alimentación modernas.

El estudio de la inmigración de la Isla de Tokelau (10)

Uno de los mejores ejemplos es el estudio de la isla de Tokelau, en la Polinesia. Era una población muy aislada de la civilización.
En el año 1841 la variedad de su alimentación era escasa, basada básicamente en cocos, pescado y algunas verduras. El 70% de las calorías venían de los cocos (grasa saturada) y el resto de pescado y de panapen, una fruta de árboles. Tampoco padecían enfermedades modernas como hipertensión, infartos, obesidad, diabetes y gota.

 Debido a su ingesta de coco y pescado, su porcentaje de grasa en la dieta era superior al 50% y gran parte era grasa saturada.

Conforme la población fue migrando a Nueva Zelanda, fue adoptando el estilo de vida moderno, de forma progresiva, reduciendo su ingesta de grasa y aumentando su ingesta ce carbohidratos, especialmente en forma de harinas y azúcares refinados.

Lo que ocurrió es que en 1.966 hubo una amenaza a toda esa población, debido a ciclones. Esto hizo que mucha gente migrara a Nueva Zelanda y adoptara progresivamente el modo de vida y alimentación occidentales.

En la gráfica se puede ver cómo, desde 1.971 a 1.982, su ingesta de grasa fue disminuyendo a la par que fue aumentando su consumo de carbohidratos refinados (pan, pasta, azúcares).

Este hecho permitió a los epidemiólogos poder estudiar los cambios en su salud en una población que genéticamente parecía inmune a todas las enfermedades modernas.

Es verdad que la genética es importante. Pero en este caso, no había cambios en la genética. Era la misma población, con la misma genética, pero con un cambio progresivo y notable en su forma de vivir y de alimentarse. Y con un cambio en las enfermedades que pronto les azotarían.


Desde 1.961 a 1.979, la ingesta de harina y azúcar pasó de 10 libras por persona y año a 60-70 libras por persona y año. Conforme pudo haber mucha más llegada de harinas y azúcar a la isla, fruto del menor aislamiento con Nueva Zelanda, su consumo fue aumentando de forma progresiva.






Consumo de azúcar:


En el caso del azúcar, conforme más habitantes fueron occidentalizándose, más aumentó su consumo de azúcar, subiendo del 2% de sus calorías en 1.968 a constituir el 14% de las calorías de su dieta en 1.982. En EEUU actualmente, el % es del 20-25% de sus calorías en forma de azúcar, debido a todo el azúcar añadido a toda la comida procesada.











Aumento del peso generalizado:




Y esto es lo que ocurrió con el peso de los habitantes de Tokelau. Los que migraron a Nueva Zelanda son los que más aumentaron su Índice de Masa Corporal (Body Mass Index). Pero los que seguían en la isla, conforme el comercio fue introduciendo harinas y azúcar, aunque más lentamente, también fueron ganando peso de forma progresiva.

Y esto ocurría conforme la grasa de su dieta descendía y aumentaba el consumo de carbohidratos refinados. Y sin embargo siempre pensamos que la grasa engorda y que es mala para nosotros. Sin embargo, los habitantes de Tokelau se engordaban cada vez más conforme su ingesta de grasas disminuía y aumentaba su ingesta de carbohidratos refinados. Cambiaron sus cocos (grasa saturada) por el pan blanco (harina).



Aumento en la incidencia de diabetes:

Si miramos su incidencia de diabetes vemos cómo su ascenso va paralelo al del aumento de peso. Ambas variables están sujetas a los altos niveles de insulina y a la insulino resistencia. El mismo origen para ambas patologías. Por eso se llama ahora "Diabesidad".

La incidencia aumentó más en los que se fueron a vivir a Nueva Zelanda (curva roja), pero también, de forma más progresiva y suave, en los que se quedaron en la isla, conforme el comercio de azúcar y harinas traían estos alimentos a la isla.






Aumento de la incidencia de Gota (12)

La gota es otra de las enfermedades propias de las civilizaciones modernas. Ocurió lo mismo. La gota se debe a niveles altos de ácido úrico en la sangre. En la población que migró a Nueva Zelanda su incidencia aumentó de forma drástica. Mientras que en la población que se quedó en la isla la incidencia no varió. Los que migraron adoptaron rápidamente la comida procesada y el excesivo consumo de alcohol, en relación a los que se quedaban en el aislado atolón y mantenían de alguna manera sus costumbres vírgenes.







Deterioro de la Salud Buco-Dental

Lo mismo ocurrió con la salud buco dental, con un aumento de la pérdida de piezas dentales como consecuencia de las caries en todos los grupos de edad, conforme la alimentación occidental fue invadiendo los hogares.
Estas enfermedades peri-odontales se debían principalmente al exceso de azúcar y de harinas, de nuevo.










Las tribus de los Maoris, en Nueva Zelanda, cambios en el 2006

"El ejercicio nunca vence a una mala alimentación"
(you can't out-run a bad diet)

Hasta 1.939 los maoríes, de Nueva Zelanda, permanecieron como una comunidad rural. Pero durante y tras la segunda Guerra Mundial, un número progresivo de habitantes fueron migrando a las grandes ciudades en busca de trabajo y se establecieron grupos urbanos de maoríes en las ciudades.

En su nuevo hábito de vida urbano, con la comida urbana procesada, su aumento de peso fue importante. Sin embargo, el hacer ejercicio no les sirvió a estas poblaciones urbanizadas. Puede verse en la gráfica cómo los maoríes eran físicamente mucho más activos que el resto de la población de Nueva Zelanda.

Sin embargo, las tasas de obesidad de los maoríes eran superiores a las del resto de la población, una vez que éstos adoptaron la alimentación a base de pan, harinas, galletas, cereales del desayuno y patatas. Comidas altamente procesadas, llenas de carbohidratos altamente refinados.
Su genética original jugaba en su contra. La alimentación occidental les hacía volverse más obesos que a los neozelandeses no aborígenes.
Hacían mucho ejercicio, pero no conseguían bajar peso con el ejercicio. A la izquierda de la gráfica están los maoríes y a la derecha el resto de neozelandeses






Relación de la alimentación moderna y el desarrollo de cáncer


Si hablamos de cáncer. El cáncer no es algo en lo que pensemos habitualmente relacionado con la alimentación o estilo de vida y a menudo pensamos que se asocia a la genética de cada uno o realmente que no sabemos a qué se debe en muchas ocasiones.

Y sin embargo, se ve un nexo de unión entre muchos de los cánceres y los factores ambientales.

En este estudio (13) de la población de esquimales de los inuitas, se ve cómo su estilo de vida y su alimentación fueron progresivamente occidentalizándose, pareciéndose a la alimentación de las sociedades modernas.


En las gráficas de la derecha (hombres a la izday mujeres a la dcha) podemos ver cómo, conforme avanzaban los años y la occidentalización, unos tipos de cánceres no se afectan con el cambio de alimentación, mientras que otros sí que aumentan con los factores dietéticos y medio ambientales, como eran el cáncer de pulmón, el de colon, de recto y el cáncer de mama.






En esto otro estudio (14), se miraron las tasas de cáncer en los esquimales inuitas según su región geográfica. En las regiones en las que seguían viviendo de forma tradicional, la incidencia de cánceres era muy escasa mientras que en las regiones en las que los esquimales ya vivían más como el hombre blanco, la incidencia de cáncer aumentaba. El estudio original (15).

En la gráfica se aprecia cómo la incidencia de cáncer en el hombre blanco (columnas azules) es mucho mayor que en los esquimales. También se ve cómo los esquimales que todavía vivían de forma tradicional tenían muy poca incidencia de cáncer, mientras que los que iban adoptando una forma de vivir más moderna tenían mayor incidencia de cáncer.

Llamamos occidentalización a la adopción de hábitos de vida modernos, incluyendo el consumo de harina de trigo, azúcar, comida enlatada, procesada y aceites vegetales.

El azúcar y la harina no se estropean y se pueden transportar y almacenar. Los exploradores llevaban grandes cantidades de harina y azúcar allí a donde iban. Sin embargo no podían transportar carne, pescado y otras grasas, que se deterioraban con el tiempo. Era más fácil transportar y almacenar harinas y azúcares.



Poblaciones más cercanas: Cáncer de mama en mujeres japonesas... que migraron a EEUU

Sin tener que irnos tan lejos a poblaciones tan indígenas, podemos comprobar el nexo de unión entre el estilo de vida y alimentación y la incidencia de cáncer, mirando a mujeres japonesas que siguieron viviendo en Japón respecto a las japonesas que se fueron a vivir a Estados Unidos.

La incidencia de cáncer en Japón es muy inferior a la incidencia en Estados Unidos. En los EEUU la incidencia de cáncer es entre 2 y 3 veces más alta que en Japón. Hasta ahí, nada novedoso. Y habitualmente creemos que esta diferencia es de causa genética.

Sin embargo (16), sin cogemos a mujeres japonesas y las movemos a Estados Unidos, con el paso de una generación el riesgo de cáncer aumenta un 60%... y en dos generaciones, el riesgo de las japonesas que viven en EEUU prácticamente se iguala con el de las americanas. Y lo mismo ocurre al resto de personas asiáticas que migran a los EEUU.

Cada vez que movemos a una sociedad desde su hábitat tradicional a una sociedad con estilo de vida moderno, hay claramente un aumento del riesgo de cáncer. De manera que, aunque decimos que no sabemos a qué se deben el cáncer de mama y el cáncer de colon, vemos que hay una clara relación con el estilo de vida y la comida moderna.



Incidencia de cáncer de mama en Hong Kong comparada con el resto de asiáticas
Si miramos la incidencia de cáncer de mama en las mujeres de Hong Kong (17) vemos que, a diferencia del resto de las mujeres en China, en Hong Kong ha ido aumentando de forma progresiva en los últimos 20 años, conforme la vida se ha ido modernizando.
De modo que vemos que realmente hay un cambio con el paso de los años. Y ese cambio ocurre en las mujeres de Hong Kong y no en las mujeres del resto de China. Y no parece que esté ligado a la genética, porque el resto de las mujeres de China tienen la misma genética. Parece ligado a un cambio en el estilo de vida.







Incidencia del Infarto de Miocardio en japoneses y africanos que se fueron a vivir a EEUU

En su blog http://wholehealthsource.blogspot.com.es, el Dr. Stephan Guyenet explica (18) las importantes diferencias encontradas por el autor Kyu Lee en este artículo (que no he encontrado) Geographic Pathology of Myocardial Infarction Dr. Kyu Taik Lee (Am. J. Cardiol. 13:30. 1964) comparando la incidencia de infartos en americanos y en japoneses y africanos.

La incidencia de infartos en cientos de autopsias en africanos era casi nula, así como en japoneses, comparándolas con la incidencia de hasta 40% de hallazgos de antiguos infartos encontrados en las autopsias de estadounidenses de más de 60 años.

Pero cuando los japoneses o los africanos migraban y vivían en EEUU, el porcentaje de infartos se disparaba. Esto apunta a un cambio en el estilo de vida y de alimentación y no a un cambio en la genética. La genética no la puedes cambiar al mudarte a vivir a EEUU, pero sí el estilo de vida.


Incidencia de Infartos en las autopsias realizadas:

Gráfica de la izquierda, incidencia de infartos de miocardio (MI) en autopsias realizadas en San Francisco (americanos y japoneses que vivían en San Francisco) y autopsias de japoneses en Japón.
La incidencia de infartos en japoneses de Japón era muy baja, pero subía y se equiparaba a la de los americanos, cuando ambos vivían en San Francisco.

Gráfica de la derecha: Autopsias realizadas en Nueva Orleans a americanos y a africanos que se fueron a vivir a Nueva Orleans, ambos con incidencia alta.
Comparadas con la de los africanos (Uganda y Nigeria) que siguieron viviendo en África: prácticamente nula incidencia de infartos



Los africanos en África y  los japoneses en Japón ambos tenían una incidencia bajísima de infartos. Prácticamente ningún infarto en 4.500 biopsias entre Uganda y Nigeria. Es para hacérnoslo mirar, no?
Sin embargo, los africanos, japoneses y americanos, viviendo en EEUU, los tres tenían una similar y alta incidencia de infartos.


¿Qué tienen en común la  alimentación y estilo de vida de Japón y África?
No demasiado.

La pregunta correcta debería de ser:
¿Qué comen en EEUU que no se come en la dieta tradicional de Japón, Korea, China, Polinesia y África?
Simplemente, en las sociedades tradicionales no occidentalizadas, no hay comida procesada, con tanto refinamiento. Utilizan métodos tradicionales para preparar sus propias comidas con materias primas sin procesar.

El artículo está ampliamente comentado y explicado, para el que lo quiera pinchar.



La "enfermedad sacarina", el refinamiento de los carbohidratos

¿Por qué ocurría que los infartos predominaban en las sociedades civilizadas?

Con todos estos preocupantes datos para los que vivimos en el mundo civilizado y occidentalizado, es decir, los que vivimos en estas sociedades en las que la primera causa de muerte son las enfermedades cardiovasculares, los científicos necesitaban saber qué era lo que nos hacía ser tan propensos a tener infartos.

¿Por qué ocurría que al llevar poblaciones sanas a países civilizados, empezaban a infartarse de la misma manera que los caucásicos (blancos)?

Ya en el año 1.966 se empezó a hablar de la enfermedad de los carbohidratos refinados o la "Enfermedad Sacarina". Esta teoría fue promulgada por los doctores George Campbell y Dr. Cleave.
Los autores pensaban que todas estas enfermedades de las sociedades civilizadas, las llamadas enfermedades occidentales (Western Diseases) como eran el cáncer, los infartos de miocardio y los infartos cerebrales estaban causadas por una causa común: el refinamiento de los carbohidratos de la dieta.

Y la llamaron la "Enfermedad Sacarina", en relación al azúcar y las harinas. Decían que el refinamiento y ultra-procesamiento de los carbohidratos (y no las grasas o el colesterol) eran la causa común a todas estas enfermedades modernas.

Explicaban que había muchas razones por las que este refinamiento de los carbohidratos iba a provocar estas enfermedades.

1. Sobre consumo: El hombre tiende a comer más de lo habitual, pues estos carbohidratos refinados no estimulan la saciedad como sí lo hacen carbohidratos de la manera que los ofrece la naturaleza (verduras y frutas). La fructosa y los dulces en general no estimulan las señales naturales de saciedad y las personas tienden a comer más.
El ser humano no ha evolucionado para desarrollar defensas y emitir señales de saciedad ante comidas con tan alto refinamiento.
Una persona puede comerse una manzana o dos. Quizás tres, pero no podrá comer más. Las señales de saciedad (fibra) nos lo impedirán. Sin embargo, una persona puede comerse una caja entera de donuts o de patatas fritas o una barra de pan, sin que la saciedad se lo impida. La fructosa de una lata de Coca-Cola equivale a la fructosa de 5 manzanas. Más de un americano (y español) se toma 2 latas de Coca-Cola en un mismo día. Pero nadie se toma 10 manzanas en un día.

2. Eliminación de la proteína del carbohidrato en el proceso de refinamiento: La proteína enlentece la digestión, lo cual evita que los niveles de glucosa en sangre no suban tanto y, en consecuencia, que los niveles de insulina no suban tanto en la sangre tras las comidas.

3. Eliminación de la fibra: La fibra también enlentece el proceso de digestión del alimento. Al quitar la fibra (factor protector) la absorción y digestión se aceleran y así se disparan los niveles de glucosa e insulina en la sangres. La fibra de las verduras y las futas nos impiden sobre-consumir. Su ausencia en las bebidas azucaradas, harinas y comida procesada nos permiten comer, absorber y digerir con una rapidez pasmosa.

4. Eliminación de la grasa ("Alimentos light", 0,0): Retiran la grasa (porque nos han dicho que engorda y que era mala para el colesterol) lo cual de nuevo acelera la digestión del alimento. La ausencia de grasa también le quita palatabilidad al alimento, con lo que tienen que añadirle azúcar (escondida) y sal.
Todos estos factores, la proteína, la fibra y la grasa, enlentecen el proceso de digestión de los alimentos, disminuyen la subida de azúcar en la sangre y disminuyen la producción y subida de insulina en la sangre tras las comidas.

El factor final de todo este proceso son los picos de insulina y los niveles crónicamente elevados de insulina...


Quién era el malo?
El azúcar y las harinas refinadas o la grasa saturada y el colesterol?

En estos años 60 había una gran lucha entre los que pensaban que el problema era el azúcar y la insulina (Dr. John Judkin, Dr. Campbell, Dr. Cleave) y los que pensaban que el problema era la grasa y el colesterol, fundamentalmente Ancel Keys y sus acólitos.

Finalmente y, tristemente visto lo que nos ha ocurrido con las tasas de infartos, obesidad, diabetes y demás, ganó la teoría de que la grasa era la mala.

Eso hizo que la sociedad se concentrara en evitar la grasa y reducirla en lo posible en su dieta, especialmente tras las recomendaciones de 1.977 con la pirámide de nutrición que ponía todos los carbohidratos y las harinas en la base y subía a la parte alta y estrecha las grasas animales, pescados, aceite de oliva, etc.

Visto lo visto...

parece que demonizar la grasa quizás no fue la mejor idea.







Escondida en la esquina, riéndose de nosotros, estaba la insulina.

En la parte 2 de esta entrada (por no hacerla muy larga) explicaremos la relación entre la insulina (sus niveles crónicamente elevados) y toda la patología que nos está matando estos últimos 60 años.


Veremos, con múltiple estudios, cómo, la verdadera asesina no es la grasa, sino la insulina.
Explicaremos la verdadera toxicidad de los niveles altos de insulina en sangre y sus deletéreos efectos sobre los vasos sanguíneos y su endurecimiento, las placas de ateroma, la generación de insulino-resistencia, la proliferación celular, el cáncer, la inflamación y otras consecuencias de tener continuamente elevada esta hormona.

Una hormona vital para vivir, de acuerdo, pero que debería funcionar sólo  cuando es necesario, permaneciendo luego muchas horas fuera de la escena, como hacen el resto de hormonas. Hormonas con picos breves, pulsátiles, seguidos de largos periodos de ausencia.

La persistencia de sus niveles altos traerá toda la patología.

Lo intentaremos explicar en la segunda parte.

Continuará.

Jorge García-Dihinx Villanova
Pediatra Hospital San Jorge de Huesca
Unidad de Nutrición y Digestivo